Proverbios 3:1-26
"No olvides mis enseñanzas, hijo(a) mío(a); guarda en tu memoria mis mandamientos, y tendrás una vida larga y llena de felicidad. No abandones nunca el amor y la verdad; llévalos contigo como un collar. Grábatelos en la mente, y tendrás el favor y el aprecio de Dios y de los hombres.
Confía de todo corazón en el Señor y no en tu propia inteligencia. Ten presente al Señor en todo lo que hagas, y Él te llevará por el camino recto. No te creas demasiado(a) sabio(a); honra al Señor y apártate del mal: ¡esa es la mejor medicina para fortalecer tu cuerpo!
Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas; así se llenarán a reventar tus graneros y tus depósitos de vino. No rechaces, hijo(a) mío(a), la corrección del Señor, ni te disgustes por sus reprensiones; porque el Señor corrige a quien Él ama, como un padre corrige a su hijo favorito.
Feliz el (la) que halla Sabiduría, el (la) que obtiene inteligencia; porque son más provechosas que la plata y rinden mayores beneficios que el oro. La Sabiduría vale más que las piedras preciosas; ¡ni aún las cosas más deseables se le pueden comparar! Con la derecha ofrece larga vida, y con la izquierda, riquezas y honores. Seguir sus pasos es muy agradable; andar por sus senderos es vivir en paz. La Sabiduría es vida para quien la obtiene; ¡felices los (las) que saben retenerla! Con Sabiduría e inteligencia, el Señor afirmó los cielos y la tierra; con sabiduría hizo que el mar se dividiera y que de las nubes brotara el rocío.
Conserva siempre el buen juicio, hijo(a) mío, y no pierdas de vista la discreción, pues serán para ti fuente de vida y te adornarán como un collar. Podrás andar confiado(a) por el camino y jamás tropezarás. Cuando descanses, no tendrás que temer; cuando te acuestes, dormirás tranquilo(a). No temerás a los peligros repentinos ni a la ruina que vendrá sobre los malvados, porque el Señor te infundirá confianza y evitará que caigas en alguna trampa".